Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

La hora de los versos azules

por Simio
viernes, 22 de febrero del 2008 a las 23:03
guardado en
1 De agostoPhoenix quedaba ya demasiado lejos, lentamente las luces iban quedando atrás dando paso al crepúsculo del polvoriento camino. El paisaje resultaba temible he inhóspito. Al menos eso parecía bajo el amparo de aquella leve luz que proyectaban los faros del autocar. La ventana enmarcaba aquel paisaje agreste, rocoso y duro. La vegetación se adaptaba y mimetizaba a esa quimera aparente de ferocidad. Emparejando con la dureza del materia agreste sobre el que se alojaba. En el interior del autocar Rosaline se sentía cansada, era tarde ya, en las ultimas semanas no había podido descanar como es debido y su cuerpo empezaba dejar notar su resentimiento. El cansancio daba paso de forma gradual a una antesala de lo que acabaría por convertirse en dolor. La rigidez en las articulaciones hacia presagiar un dolor venidero. La rigidez venia acompañada de la pesadez de los órganos, los ojos ennegrecidos en su contorno reflejaban con viveza esa pesadez. Pese a todo Rosaline era una mujer resistente. Debía en parte esa gran capacidad de resistencia a una gran vitalidad interior, poseía una confianza innata en sus propias fuerzas. Hasta ahora ninguno de los diferentes avatares con los que la había golpeado la vida había conseguido doblegarla y esto dadas las circunstancias en las que se había visto envuelta casi podía considerarse una pequeña proeza. Hasta el momento siempre había podido levantarse después de cada revés. Esa era la imagen que de ella tenían los demás y ella misma: una superviviente. De un modo siempre de pie y siempre adelanteSi bien es cierto que Rosaline no había sido ataviada con una vida demasiado sencilla y podría afirmar-se sin miedo a replica que no había sido demasiado afortunada, con exacta rotundidad pero ella misma no dudaría en definir su vida, como una vida feliz. Quizás el precio a pagar por esa vida de felicidad podía parecer desorbitado. Aunque posiblemente no pudiera ser de otra forma, al menos para ella. La vida, en ocasiones la había podido golpear, algunas veces con brutalidad, de forma casi salvaje. Es cierto que había perdido en mas ocasiones de las que podía permitirse el lujo de admitir. Por dos instantes en su vida pese a todo pudo sentir la felicidad de una forma rotunda, absoluta y total. Ese pensamiento resultaba extremadamente complejo, lo había descubierto con el tiempo, quizás demasiado tarde. La facultad para poder identificar con rotundidad aquellos momentos de absoluta he indudable felicidad, no todo el mundo es capaz de identificar estos momentos . Esto puede deberse a dos razones la primera es que el sujeto no tiene la suficiente capacidad de raciocinio o mas bien de abstracción para identificarlas. La segunda y lamentablemente mas común es que posiblemente no existan en la trayectoria vital de la persona momentos de esa magnitud. Momentos de una felicidad plena, eso no conlleva a que la persona sea infeliz, quizás al contrario. Esas personas no han conocido el éxito completo, pero han saboreado muchas pequeñas victorias. Para Rosaline la felicidad de una persona es como una puntuación global que se reparte a lo largo de una vida. Ella hasta ahora había condensado todo en dos momentos. Al menos eso le gustaba creer. Dos momentos que independientemente de su duración podían justificar una existencia. De echo en los últimos años se había aferrado a ellos a ese pensamiento. había abrazado a sus recuerdos tan fuerte que había olvidado soltarlos. Las horas se dilataban en días que a su vez se alargaban en semanas para dar paso a meses que concluyan en años. Encerada en la contemplación superlativa de esas escenas, en el recreo de ese olor en el anhelo de no desfallecer, una sola misión: no olvidar.El olvido era el aterrador motor que había llevado a Rosaline a coger aquel autobús. El olvido no era algo nuevo, no resultaba algo ajeno y hallado en un día puntual. Era un personaje turbador y familiar, estaba presente desde siempre, en algún lugar esperando observando agazapado el transcurso de os días. Presencia superlativa y constante. En los últimos tiempos había adoptado una postura mas activa, borrando de forma sutil he imperceptible algunos recuerdos, algunos lugares que ya nunca le resultarían familiares. De forma fría había iniciado un proceso para borrar las huellas que le permitirían volver a casa. Cuando tuvo conciencia de ella, cuando se percato de que el proceso se había iniciado invariablemente tan solo pudo preguntar-se si era demasiado tarde para empezar a esparcir migas de pan detrás de sus pasos.Hacia aproximadamente unos tres años que era conciente de esa lucha. La guerra contra el olvido. Aunque si bien es cierto que esa batalla no era nueva para ella. Esta no convertía la contienda en algo menos aterrador. Era una guerra sucia desigual, El primer indicio del olvido lo vio en los ojos de su madre. Ese recuerdo quizás por doloroso permanecerá en su registro hasta el final de la contienda. Rosaline es una niña, es una mañana de diciembre, si es navidad, quizás nieva o a lo mejor tan solo llueve. Camina con cuidado por el pasillo de la casa. Las maderas crujen levemente debido a su peso, que pese a liviano resulta real para las vigas que forman el suelo. Al final del pasillo la habitación cerrada. Se detiene en el recuerdo ante una sensación, reencontrada ;demasiado tiempo cerrada. Al otro lado de la puerta de madera blanca deslucida por el tiempo se encuentra su madre. Rosaline recuerda la sensación que tenia delante de esa puerta de madera blanca esa sensación familiar de falta de su falta. Hacia ya algún tiempo que no la veía. Su madre había ido desapareciendo paulatinamente, a media que Rosaline crecía su madre iba alejándose cada vez mas de ella. La primera en darse cuenta de aquella paulatina marcha fue Greta su hermana. Greta era tres años mayor que ella y siempre había ido por delante de su hermana e cuanto al entendimiento de aquello que sugería el entorno. Su madre se había ido despació, cada vez pasaba menos tiempo con ellas, cada vez parecía perder interés en las pequeñas actividades que compartían. Era navidad y el día anterior había ido a comprar, chocolate? . Si chocolate en le viejo colmado de la señora Hickings dos manzanas mas abajo junto al almacén de menaje Greace o era la barbería del señor Shelton, no era capaz de concretar mas.El echo es que recordaba lo mucho que le gustaba a mama el chocolate, era golosa como ella, debían gustarle las confituras de frutas, y los pasteles con nata. Con la chocolatina envuelta con un lazo de color rojo y blanco la niña se encontraba justo delante de la puerta blanca con un pomo de color marfil que dibujaba algún tipo de forma que resultaba ya imperceptible. Espero un momento que se hizo interminable, toco a la puerta, aunque resulte curioso es incapaz de recordar aquel ruido del crujir de los nudillos con la madera. Abrió la puerta, al otro lado la habitación blanca de su madre. El tiempo y el olvido se había encargado de borrar todos los detalles. Por lo que delante de ella tan solo se vislumbra una habitación blanca huérfana de mas señas de identidad que una ventana y su madre. Al lado de la ventana que por su puesto da a la palidez nuclear de la nada. Coronando la habitación la figura de su madre, sentada en un viejo balancín, de un color imperceptible, con la mirada perdida en algún punto insondable. Rosaline la llamo , la llamo mientras alargaba los brazos y le ofrecía la chocolatina. Fue entonces cuando ella se giro, tenia el pelo gris y recogido en un pequeño moño corto. Esta delgada, apenas si mostraba algún tipo de color en las mejillas que a buen seguro en otro tiempo fueron rosadas, al menos esa es la sensación que tenia siempre que revivía la imagen de su madre. Le dirigió su mirada desde el balancín hasta la niña de la puerta. Una mirada sosegada aunque inquisidora. Sus pálidos labios se entreabrieron y con la mirada clavada dijo ¿Quién eres?. La chocolatina se resbalo de los rechonchos dedos de Rosaline hasta caer al suelo. Sus ojos se humedecieron, una lagrima resbalo y hoy cae en la moqueta de un autobús en las afueras de Phoenix.

Mensajes relacionados

Deja tu comentario

Deja tu comentario
Necesitas tener javascript activado para poder dejar comentarios

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

De esta forma, además, podrás mostrar tu imagen en los comentarios y no tendrás que rellenar tus datos cada vez.

Sobre esta anotación

Simio

Simio escribió esta anotación hace 9 meses. En ella habla sobre Relatos.

Aún no hay ningún comentario.

Tu podrías dejar el primero.

Search Congress Barcelona
OboLog - Corner Sponsor SCB'09

Temas relacionados

Login

Comentarios

a mi padre (namis)
lo harás bien...(26 nov)
La hora de los versos azules (Anónimo)
k estupido...(03 nov)
a mi padre (ANGELES)
Se lo duro que es vivir sin padre, pues el mio se murió cuando yo tenía 5 añ...(25 oct)
a mi padre (SURVIVOR)
Yo hace años que no se del mio, sentido abrazo....(25 oct)
Logica (ANGELES)
lo he comprobado salgo en tu blog,espero tus visitas y muchas gracias....(23 oct)

Más comentados

a mi padre (3)
Recuerdos fugaces de lo que podia haber sido otra vida. Recuerdos de risas, de viajes, aquel viejo ...
Los oscars (2)
Hoy en unos momentos se celebrara la gala de los oscars. En terminos generales me da vastante ...
amistad (2)
La amistad es lo primero que se encuentra cuando todo se ha perdido
Logica (2)
La logica es una puta cruel siempre se va con el primero que ofrece mas razon.
un poco sobre mí mismo, si porque soy yo el que escribo... (1)
Un poco sobre mí mismo que soy yo el que escribo y no suelo estar seguro de muchas cosas  aunque de ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google